En Trapecio Infantil, el micrófono no es un privilegio concedido a quienes poseen habilidades excepcionales; es una herramienta para el ejercicio pleno de los derechos humanos. Reconociemos a las niñas y niños como sujetos activos de derechos y ciudadanos en el presente.
Este modelo no es una ocurrencia; es la puesta en práctica de más de tres décadas de avances jurídicos que buscan superar el adultocentrismo —esa visión donde solo el adulto decide y filtra la voz infantil— para reconocer la capacidad de agencia de las infancias, es decir, su facultad para transformar su entorno y construir sus propias narrativas.
Aquí te explicamos los pilares de nuestra práctica radiofónica:
Nuestro modelo de participación es abierto, voluntario e incluyente. Entendemos que expresar una opinión es una opción y no una obligación para cada niña o niño.
Regla de oro: Todo Tripulante tiene el derecho de convertirse en Radionauta. El único requisito es el deseo de estar y participar.
A diferencia de los modelos competitivos de medios tradicionales que excluyen antes de permitir participar, nuestra radio es un espacio de protección integral.
Nuestra labor se fundamenta en marcos legales nacionales e internacionales:
A menudo nos preguntan si la “calidad” disminuye sin una selección rigurosa. Nuestra respuesta es clara: la calidad de un medio público dirigido a la infancia no se mide por la perfección técnica de la locución, sino por la diversidad de voces que logran habitar el micrófono.
La calidad aumenta cuando un niño tímido se siente seguro para hablar, cuando se respetan los valores culturales regionales y cuando los Radionautas ejercen su hospitalidad con los nuevos Tripulantes. No buscamos formar locutores profesionales, sino acompañar a agentes culturales que descubren el poder de su palabra.
No evaluamos para ver quién “merece” hablar; acompañamos procesos creativos. El micrófono en Trapecio Infantil es, ante todo, un puente para el ejercicio de la libertad y el pensamiento crítico.
¿Quieres ser parte de esta tripulación? Sintonízanos los sábados, envíanos tu audio o simplemente preséntate. La puerta está abierta, porque el derecho a la comunicación te pertenece.